El Lavatorio
(Tintoretto)
El Lavatorio es un cuadro
del pintor italiano Tintoretto, considerado una de sus obras más
importantes. Fue pintado entre1548-1549,
encontrándose actualmente expuesto en el Museo del Prado de Madrid, esta obra decoraba el presbiterio de la iglesia de San
Marcuola en Venecia.
Se representa aquí una escena narrada por el Evangelio de Juan, en la
que se narra cómo durante la Última Cena, Jesús se levantó de la mesa quitándose el manto y
atándose una toalla a la cintura. Después de echar agua en un
recipiente, se puso a lavar los pies a sus discípulos. Simón Pedro pretendió
negarse, pero al insistir Jesús en que de otro modo no podría tener parte con
él, accedió a que le lavase los pies, e incluso las manos y la cabeza.
El artista representa el episodio antedicho con Cristo y san Pedro en un
extremo de la composición. La mayor parte del lienzo está ocupado por la
estancia donde se desarrolla la Última Cena, con la mesa y los discípulos en
torno a ella. En el centro destaca un perro, y detrás los apóstoles
descalzándose o en diversas posturas y escorzos. En un segundo plano se
estaría relatando un milagro de San Marcos narrado por Jacobo
de la Vorágine en su Leyenda dorada. El extremo de la
izquierda está dominado por otro apóstol que se está desatando el
calzado, cuya esculturalidad se asemeja a las poderosas anatomías de Miguel
Ángel.
La composición parece descentrada, con el episodio principal desplazado a
un lado del cuadro. Esto se explica por el emplazamiento original del cuadro,
en la pared derecha de una estancia alargada; los creyentes verían más cerca
precisamente la parte donde estaba Jesús. Además, la mesa está orientada hacia
esa zona, de modo que vista la obra desde la derecha, el escorzo de
la mesa acentúa el efecto de perspectiva. A ello también contribuye el
pavimento de losas con formas geométricas.
En el fondo de este lado izquierdo se ven arquitecturas clásicas de una
ciudad que recuerda a Venecia, con una barquichuela entre canales, en
azules y blancos bañados por una luz fría, lo que da un aire un tanto irreal.
Los elementos arquitectónicos están inspirados en ilustraciones de Sebastiano
Serlio.
Esta obra decoraba el presbiterio de la iglesia de San
Marcuola en Venecia. Perteneció a Carlos I de Inglaterra.
Fue adquirido en la almoneda de sus bienes celebrada tras su ejecución por don Luis de Haro, que se la regaló a Felipe IV. Estuvo en la sacristía del Real Monasterio de El
Escorial hasta que en 1939 se llevó al Museo del Prado. Durante un tiempo se supuso que era una
repetición o copia del taller de Tintoretto, y que la versión original sería
otra conservada en la catedral de Saint Nicholas de Newcastle upon Tyne(Gran Bretaña), pero ahora todos los expertos opinan
exactamente lo contrario.
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