sábado, 13 de enero de 2018

Segovia



El ALCÁZAR de SEGOVIA...
No está confirmada la presencia de un castillo musulmán o anterior sobre el promontorio en que se levanta el Alcázar. La conquista en el año 1085 de la ciudad de Toledo por parte del rey de Castilla y León Alfonso VI (entre 1072-1109) permitió la repoblación de la ciudad con gentes venidas del norte, realizada hacia el 1088 por Raimundo de Borgoña y el obispo de la diócesis Pedro de Agen.
La primera referencia que se tiene de una fortificación es del año 1122 en que se menciona un castro sobre el Eresma. En 1155 ya se le cita con el nombre de Alcázar (del árabe Al Qasr).
Las primeras noticias ciertas que tenemos del Alcázar corresponden al rey de Castilla Alfonso VIII (entre 1158-1214) y su esposa Leonor de Plantagenet cuando instalan su corte o residencia Real en el Alcázar. De esta época pueden corresponder los restos de arcos románicos que se pueden ver con cierta dificultad en el Patio de Armas.
El segundo rey que estableció su corte en el Alcázar fue Alfonso X el Sabio (entre 1252-1284) que pasó largas temporadas en este lugar y a quien se le atribuyen algunas leyendas o historias ocurridas en el castillo. Este rey convocó Cortes del Reino en el Alcázar en 1258 y 1278.
Una de las leyendas atribuidas al rey Sabio, es la que nos cuenta que habiendo establecido su observatorio astronómico en una de las torres, cayó un rayo sobre ella matando a varios sirvientes pero saliendo el rey ileso. El franciscano fray Antonio de Segovia atribuyó el hecho a un castigo divino por la soberbia del rey que había efectuado unos comentarios que ponía en duda la perfección del orden celeste. "Si Dios me hubiera consultado, el mundo hubiera salido mejor”. El rey arrepentido se confesó ante el franciscano y como penitencia colocó un cordón en escayola de la orden de San Francisco en la sala que desde entonces recibe el nombre de Sala del Cordón.
Enrique II (entre 1369-1379), primer rey de la dinastía Trastámara hizo del Alcázar su corte casi permanente, de hecho uno de sus hijos el infante Pedro dice la leyenda cayó desde la Sala de Reyes. Según esta leyenda, al ama de cría que se encargaba del cuidado del infante Pedro Enríquez (era hijo natural), se le cayó el niño de pocos meses por una de las ventanas del Alcázar, desesperada la mujer se lanzó al vacío detrás del niño. Se sabe con certeza que esta leyenda es falsa pues en el momento de la muerte del infante en 1366 este debía tener doce años.
El hijo y sucesor Juan I (entre 1379-1390) continuó con la corte en Segovia y convocó Cortes en 1383, 1386 y 1390. Será con otro Trastámara, el rey Enrique IV (entre 1454-1474) cuando el Alcázar alcance su máximo esplendor y riqueza decorativa. La sucesora de Enrique IV, Isabel la Católica (entre 1474-1504) pasó temporadas en el Alcázar, de hecho, de este castillo salió hacia la Iglesia de San Miguel de Segovia para ser coronada Reina de Castilla.
Todavía en vida de de Isabel la Católica, el centro de poder se desplaza de Segovia. Carlos I (entre 1517-1556) se ve obligado a luchar contra los comuneros que se han refugiado en el Alcázar. Su hijo Felipe II (entre 1556-1598) se alojó en el Alcázar e incluso contrajo matrimonio con Ana de Austria en la capilla del castillo, pero con el establecimiento de la capital en Madrid y la construcción del Monasterio del Escorial como Panteón Real y centro de la vida cortesana, el Alcázar cayó en el olvido de una manera paulatina.
En 1764 el rey Carlos III (entre 1759-1788) establece en el Alcázar el Colegio del Real Cuerpo de Artillería. Un incendio ocurrido el 6 de marzo de 1862 destrozo el castillo, la Academia de Artillería cambió de sede y el Alcázar quedó desocupado. En este incendio ardieron prácticamente todas las techumbres y artesonados de madera del Alcázar, pero gracias a las pinturas que en 1844 había realizado José María Avrial Flores pudieron ser reconstruidas en su integridad.
Después del incendio se uso como Archivo General Militar, función que todavía cumple en la actualidad. En 1882 comenzó la restauración del edificio que se encontraba medio en ruinas y que se han prolongado hasta el último tercio del siglo XX.
A lo largo de su historia ha sufrido diversos usos no estrictamente militares o palaciegos. Muchos hechos históricos han ocurrido entre sus muros y muchos personajes importantes han paseado por sus salones. Fue prisión de Estado y en él pasaron sus días y algunos otros fueron ejecutados gentes de la más alta alcurnia de Castilla. En el Alcázar fue proclamada como reina de Castilla, Isabel I la Católica y en este castillo contrajeron matrimonio el rey Felipe II con su cuarta esposa Ana de Austria en 1570. En el Alcázar fue recibido por los reyes Isabel y Fernando, Cristóbal Colón, aquí se alojó Jorge Manrique, poeta autor del bello poema "Coplas de la muerte de mi padre".
CARACTERISTICAS:
La entrada al Alcázar se realiza a través de un puente de piedra realizado en tiempos del rey Felipe II. Con anterioridad este puente no era de piedra, era de madera y levadizo, lo que facilitaba en gran medida la defensa del Alcázar. Este puente salva un foso de 26 metros de profundidad que separa el castillo de la ciudad. Este foso en origen era natural, pero poco a poco se fue excavando y usando sus piedras como material de construcción del castillo. Sobre el dintel de la puerta podemos ver las armas del rey Felipe V de Borbón. Nada más traspasar la puerta nos encontramos con la torre de Juan II que domina todo el conjunto y es la más alta de todo el castillo.
La entrada se dispone en una pequeña muralla que antecede a la torre de Juan II y cuya parte superior recibe el nombre de Galería de Moros, ya que según se dice por ella realizaba vigilancia la guardia mora del rey Enrique IV.  a la Torre del Homenaje situado en el punto más lejano de la entrada. El patio de armas tiene su origen en el siglo XII-XIII aunque como veremos fue rehecho en el siglo XVI.
En 1598 el arquitecto Francisco de Mora, discípulo de Juan de Herrera realizó una fuerte transformación en el aspecto exterior e interior del castillo. Al exterior destacan los tejados de pizarra y los chapiteles cónicos de las torres que le dan su configuración característica. Estos son obra de Gaspar de la Vega (ca.1523-1575) por encargo del rey Felipe II.