martes, 3 de septiembre de 2019

Románico en Aguilar


En Aguilar de Campoo

AGUILAR DE CAMPOO   |   Santa María la Real


Cuando se atraviesa el umbral del ala izquierda de aquel edificio de doble planta, con su  espadaña al fondo,  se encuentran restos fragmentarios de enterramientos.

Nada, que no se ponen de acuerdo sobre su "fundación", algunos la atribuyen a un tal   Alpidio y a su hermano Opila, mientras otros a un abad de Retuerta en tiempos de Alfonso VIII.
Y no saben que su verdadera Fundación la hizo un maestro de obras muy gracioso llamado José María Pérez González, cuya firma es la de "Peridis"
Tampoco se ponen de acuerdo en su estilo y vinculación monástica, que si benedictina o premostratense, por aquello de su insigne espadaña, ni en su nombre que unos dicen que es San Pedro y San Pablo y otros Santa María la Real. Los que aquella defienden tiran de remotas leyendas que, dicen que cuando Alpidio cazaba allá por el año 820, encontró un templo junto a una roca y bajo éste otro con tres altares bajo uno de los cuales hallaron las reliquias que dijeron eran de San Pedro y de San Pablo, y bajo el otro " parte de la sagrada vestidura de Nuestra Señora", por lo que Opila decidió construir un monasterio benedictino, de San Pedro y San Pablo, aunque veinte años después mudó el nombre por el actual cuando los monjes se bajaron, permaneciendo en él hasta la primera centuria del siglo XII en que fue ocupado por los premonstratenses con su abad don Miguel. Y que un fuste de su sala capitular, trasladado como otras muchas piezas, grita la fecha: " Era MCCXLVII fuit factum hoc opus Dominicus".
El claustro, muy bonito.
Pese a tratarse de un cenobio de la Orden Premostratense, su distribución se parece mucho a los de los monasterios cistercienses, pues al costado sur de la iglesia el claustro presenta planimetría cuadrangular con cuatro galerías o pandas cubiertas con bóvedas de crucería que vendrían a sustituir a las primitivas de madera, y cada panda se abre al jardín central mediante grupos de tres arcos de medio punto algo apuntados sobre pares de columnas que, a su vez, quedan abrazados por arcos mayores apuntados separados entre sí por contrafuertes. Cada uno de los pares de columnas culminaría en capiteles ornamentados, los más antiguos tallados en torno a 1180, y otros ya del siglo XIII de clara influencia cisterciense que hoy, perdidos o trasladados al Museo Arqueológico, han sido sustituidos por sencillos y lisos bloques pétreos.
Desde su planta diferentes estilos, porque mientras la puerta de los monjes que comunica este claustro con la iglesia es de claro románico, el abovedamiento de las crujías son góticas. O sea, un totum revolutum que pregona el estado de abandono, despojo y expoliación del siglo XIX donde se arrancaron capiteles, columnas y molduras que acabarían en el Museo de Universidad de Harvard. Y buscando y buscando identificación entre románico y gótico, dando una vuelta por la Sala Capitular, la huerta, la capilla del Abad y el templo basilical que desemboca con sus  tres naves en un crucero cubierto con bóveda de cañón apuntado al que abriría, en origen, una triple cabecera de la que en la actualidad tan solo se conservan dos de sus ábsides. La absidiola lateral norte sería derribada a mediados del siglo XVII para construirse la conocida como Capilla del Cristo o del Crucifijo.

Artículo original: https://curioson.blogspot.com/2019/09/eden-en-aguilar-de-campoo.html
© CURIOSÓN

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